| Aspartame un edulcorante "amargo" |
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Acercarse a conocer lo que ocurre con el Aspartame es parecido a adentrarse en un capítulo de los archivos X producido por Michael Moore, donde intervienen más los abogados que los médicos o los nutricionistas. Entre los 2’680.000 referencias a la palabra que trae Google en la primera pantalla con resultados, aparte de la Wikipedia y un aviso pago, las demás referencias son para atacarlo.
Los protagonistas
La saga El aspartame está compuesto por tres elementos: Ácido aspártico (40%), fenilanalina (50%) y metanol (10%), los dos primeros son Aminoácidos (los mismos que aparecen en las proteínas) y el último es un alcohol que puede ser tóxico al consumirse en altas cantidades. En teoría el Metabolismo que tienen estos componentes en el cuerpo es el mismo que cuando uno ingiere un alimento, sin embargo los detractores dicen que en los Alimentos estos aminoácidos se encuentran combinados con otros elementos que facilitan su asimilación y su evacuación, en tanto que al presentarse en la forma que salen del laboratorio, se produce en algunos casos la acumulación de residuos en el intestino (metanol), y en otros la fijación de ácido aspártico en el plasma sanguíneo, que a su vez genera excitotoxicidad, es decir el deterioro de las neuronas, que puede estar en el origen de enfermedades como la apoplejía y dolencias neurodegenerativas como: esclerosis múltiple, enfermedad de Alzheimer, Fibromialgia, y enfermedad de Parkinson, entre otras. En los años 90s John Olney hizo notar el aumento del 10% en los tumores cerebrales que se habían producido en USA, entre 1975 y 1992, y explicó que uno de los elementos de amplio consumo durante ese periodo había sido el Nutra sweet, que era el nuevo nombre del producto, luego que Monsanto adquiriera a G.D. Searle en 1985. En 1995 Thomas Wicox, funcionario del FDA informó que las quejas relacionadas con el aspartame representaban el 75% de los problemas relacionados con alimentos que debieron atender entre 1991 y 1985. Los productores se han defendido a través de numerosos estudios, que aunque no han despejado todas las dudas de los críticos, han sido aceptados por el FDA (USA), el EFSA (Europa), los reguladores del Japón y las autoridades sanitarias de países en todos los continentes, el mas reciente fue emitido por EFSA en 2006, a raíz de nuevos cuestionamientos presentados por un laboratorio italiano, y el comunicado expresaba su respaldo al aspartame, basado en los estudios mencionados, y manteniendo un consumo moderado. En julio de 2007 el Centro para la Ciencia de Interés Público lo bajo de la categoría “usar con precaución” a “todo el mundo debe evitarlo”, a raíz del estudio más reciente del instituto Ramazzini, donde evidencian el riesgo de que los niños puedan desarrollar leucemia o linfoma por el uso de dosis altas de Aspartame (mayores a 50 mg/Kg de peso). El capítulo más reciente se acaba de producir en marzo de este año, pues el mercado de edulcorantes norteamericano ha sido arrebatado a Merissant (ventas por U$50 millones), por parte de Splenda (ventas por U$200 millones), productor de la sucralosa, otro endulzante intenso, que endulza 600 veces lo que el azúcar, y que en el comienzo de su elaboración emplea azucar, pero transforma completamente sus moléculas, de modo que al final es otra clase de sustancia, que también produce controversia. Sin embargo en este momento el problema se encuentra ante los tribunales y es Merissant quien demanda a Splenda por hacer publicidad engañosa, pues se anuncia como un producto que “viene del azucar y sabe como azucar”, lo cual es objetado por Merissant y se halla a la espera de una decisión judicial.
¿Qué hacer?
Al cierre de esta historia, seguramente quedan preguntas por responder, respecto al uso adecuado de estos endulzantes artificiales, pues en cuanto a las enfermedades, por ejemplo los críticos hablan hasta de 92 enfermedades, en tanto que el FDA habla de 1, llamada Fenilcetonuria, que es una condición genética que impide metabolizar la fenilanalina, y que puede ser diagnósticada en el momento de nacer, pues si no se detecta, puede acarrear importantes deterioros en el cerebro, e incluso retardo mental. Como dice Elizabeth Contreras Linares, “los intereses en juego son muchos y los jugadores no siempre han sido los más honestos”, así que no sobra tener algunas precauciones en caso de utilizar estos endulzantes: Es mejor reducir su consumo al mínimo durante el embarazo, pues el feto puede acumular metanol, por ejemplo; es importante contar con asistencia médica en casos de depresión, o evitar su consumo, pues hay estudios que indican que puede ser nocivo en estos casos, igualmente ,es recomendable consumirlos con moderación, porque en caso contrario se puede acelerar el consumo de Carbohidratos, ya que produce cambios en la química cerebral que aumentan la ansiedad por consumir carbohidratos. Como sucede con los teléfonos celulares, los productos transgénicos y otros frutos del matrimonio de la industria con la tecnología, que son relativamente nuevos en el panorama y pueden afectar la salud, la acumulación de casos que puedan demostrar sus efectos nocivos es un proceso lento, y siempre será materia de discusión, así que la prudencia continua siendo un factor de gran importancia en el manejo de estos productos. MDP |
La difusión de los ataques ha crecido paralela con la historia de Internet, pues una de las primeras referencias es una “cadena” de 1995, firmada por Nancy Merkle, que a la postre ha sido desvirtuada como un hoax (correo engañoso) por la Fundación de esclerosis múltiple, una de las entidades allí mencionadas. El único nombre que se mantuvo en la lista que menciona el mensaje Merkle fue el del médico H. J. Roberts, autor del libro La enfermedad del Aspartame, una epidemia ignorada, de 2001.